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Cómo manejar el estrés ante un desastre natural

Farfalle

Según la Organización Mundial de la Salud, “un desastre se define como situaciones imprevistas que ponen en peligro la vida o salud (física y emocional) de una cantidad significativa de personas y exige la acción inmediata”. Por ser una situación que causa mucho estrés, debido a la incertidumbre de lo que ocurrirá, tendemos a desequilibrarnos a nivel físico, psicológico o emocional, social y espiritual.

A continuación, describimos las afectaciones más frecuentes que podemos experimentar en cada nivel.

Nivel físico: dolor de cabeza, náuseas, aumento de síntomas de enfermedades ya padecidas, pérdida del apetito y energía, vómitos y diarreas.

Nivel psicológico o emocional: desesperación, miedo, tristeza, preocupación, enojo y apatía (estado de shock). Dificultades para dormir, malos sueños o presencia de imágenes sobre la situación vivida. Es posible que existan crisis de ansiedad o pánico, que suelen disminuir a los pocos días; si persisten o se intensifican, es necesario contactar a un profesional. Cuando existan pensamientos de suicidio —a pesar de que son normales ante esta situación— es importante asistir con un profesional.

Nivel social: es posible experimentar conductas de apoyo mutuo. Sin embargo, hay que estar pendiente de cualquier conducta violenta.

Nivel espiritual: algunas personas sienten la fe como fortaleza, y esta les sirve para lograr control y paz. Ante la pérdida de un ser querido, es posible que se enojen con su idea de Dios, lo culpen de su dolor y rechacen el apoyo; es normal, y debe permitirse a las personas expresar su desconsuelo, sin criticarlas.

Para poder controlar nuestras emociones y pensamientos, te dejamos 6 formas prácticas de manejar el estrés ante un desastre natural:

  • Métodos de relajación. En nuestro blog “6 formas de reducir tu ansiedad durante un turno en el hospital” puedes ver con más detalle estilos de relajación que puedes practicar individualmente o en grupo.
  • Mantente en comunicación con los demás. Ten contacto con las personas por las que te preocupas: envíales un mensaje, usa redes sociales o llámales por teléfono. Conectarte con tu comunidad ayuda a aliviar preocupaciones al conocer información que quizá desconocías.
  • Limita las noticias. Limita tu tiempo en redes sociales leyendo sobre lo sucedido, y verifica que las fuentes sean reales. El exceso de noticias puede causarte más estrés, preocupación y ansiedad.
  • Exprésate. Escribe o platica con alguien sobre lo que sientes y piensas. Abre un espacio de confianza con las personas a tu alrededor y permíteles expresarse contigo si así lo desean, o invítalos a escribir en su propio diario.
  • Ayuda de la forma que puedas. Ayudar es una actividad terapéutica; pero pedir ayuda de un profesional también es importante para poder ayudar a los demás.
  • Retoma una rutina. Tómate tiempo para ti: cuídate, come saludable, duerme lo suficiente. Posterga metas que puedan esperar y realiza tus actividades a la misma hora que antes.

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