Ir a terapia no es solo cuando tienes un problema que no puedes o no sabes cómo resolver, ir a terapia es como respirar. No necesitas ir al psicólogo solo cuando te sientes mal emocionalmente, abrumado, desesperado o demás. Ir al psicólogo te ayuda a incrementar y mantener tu bienestar en general, promoviendo la toma de decisiones y la fuerza para seguir existiendo.
¿Cuándo es recomendable asistir a terapia de forma urgente? Cuando estás viviendo una situación en la que supera tus fuerzas de querer seguir buscarle una solución, que te impide realizar cualquier actividad del día a día con facilidad y experimentas sufrimiento en cualquier área de tu vida. Un problema es cuando entre lo que haces y lo que quieres estar haciendo no sucede al unísono, o bien, cuando entre los resultados que obtienes y los resultados que quieres tener tienen una discrepancia. Darnos cuenta de estas discrepancias no vienen de la noche a la mañana, pueden pasar años en los que te has sentido bien emocionalmente en cualquier área de tu vida, pero de pronto, aparecen discrepancias o malestares en tu vida que no sabes cómo surgieron.
Te comparto algunas razones por las que podrías saber si necesitas ayuda de un psicólogo.
- Has sufrido un trauma en el pasado y no puedes dejar de pensar en ello. Por ejemplo, la muerte de un ser querido, la pérdida de trabajo, un abuso que recibiste en tu hogar, en el trabajo o en el colegio por compañeros de clase. Tenemos la concepción errónea de que el dolor se irá eventualmente, sin embargo, no siempre es el caso, ya que el bonding que hiciste con esa persona es suficiente como para que te duela emocionalmente tanto que te sea difícil dejar ir y aceptar su partida o el acto cometido hacia tu persona.
- Sufres dolores recurrentes de cabeza, estómago, bajas defensas que no hay explicación médica. En términos psicológicos a esto le llamamos somatización, es decir, un dolor emocional al no sanarlo se convierte en un dolor físico.
- Sientes que ya no disfrutas tus actividades. Si has perdido el gusto por ver a tus amigos, ir a tus lugares favoritos, comer tu comida favorita, disfrutar tu trabajo, es posible que algo esté mal emocionalmente que debas trabajar.
- Tus relaciones con los demás como contigo mismo está dañada. No logras tener el tiempo para darte amor, o consentirte, no logras darte el tiempo para escuchar tu cuerpo cuando está enfermo, tomarte una pastilla o descansar. Las relaciones con los demás, sientes que todo es un problema o hay discusiones, o simplemente, sientes que te cuesta tener temas de conversación con las personas o te fastidian muy rápido.
- Sueles sentirte muy triste y lloras sin razón alguna, o al contrario, sientes que tienes que estar haciendo alguna actividad o te sientes mal si no estás ocupado. Es posible que estés guardándote o reprimiendo emociones o situaciones que te afectaron en un pasado y para no sentir no lo hablas y te encierras o te ocupas de sobremanera.
- Te sientes solo. Aunque estar solo puede resultar muy gratificante, el ser humano necesita del otro para sentirse bien, de su apoyo y compañía. Así que la ausencia de contacto con los demás genera el “sentimiento de soledad”. Muchas personas que se encuentran físicamente solos (viven solos, son viudos, etc.), pueden sentir tristeza e inseguridad. Otras, se sienten solas aun en presencia de los demás. Esto tiene mucho que ver con la sensación de sentirse incomprendidos, aislados o diferentes. También hay personas que conviven con un temor intenso a la soledad.
- Tus pensamientos te agobian o limitan. Cuando tenemos pensamientos negativos, obsesivos, circulares o catastrofistas puede ser un buen momento para ir al psicólogo. También es frecuente que no paremos de darle vueltas a las cosas, y estas obsesiones, se vuelven algo limitante. Así mismo, nuestra mente puede irse al pasado o al futuro, vivir añorando algo que ya no tenemos, o por el contrario vivir obsesionado con un futuro que nunca acaba de llegar. También, podemos tener creencias negativas o irracionales que nos limitan a la hora de
- No consigues hacer lo que te propones o tienes conductas perjudiciales. Esto puede ser porque no somos capaces de regular nuestras conductas. Aunque tenemos claro que hay hábitos que no nos vienen bien (adicciones, peleas, malos hábitos), no conseguimos dejar de hacerlo. Y aunque lo pensamos, racionalizamos e intentamos, seguimos cayendo en lo mismo terminamos cediendo, no tenemos suficiente fuerza de voluntad.
- Te sientes inseguro y con la autoestima baja
- Sufres algún trastorno psicológico. Por lo general cuando sufrimos un trastorno psicológico o un trastorno de personalidad, asistir al psicólogo es lo más recomendable. En El Salvador, los problemas psicológicos más frecuentes son la ansiedad, la depresión, las fobias o miedos irracionales.
Recuerda, ir al psicólogo no es más que una guía para tu vida, una guía para hacerte sentir mejor y poder avanzar en tu día a día, sabiendo y estando seguro que puedes realizar decisiones con confianza y seguridad.