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Hablemos del trastorno del espectro autista y el síndrome de Asperger

Farfalle

Los trastornos del espectro autista (TEA) son discapacidades del desarrollo causadas por diferencias en el cerebro. Las personas con TEA con frecuencia tienen dificultades con la comunicación y la interacción social, y conductas o intereses restrictivos o repetitivos.

El síndrome de Asperger es un tipo de autismo. El autismo afecta la manera en que una persona interpreta el lenguaje, se comunica y socializa. El síndrome de Asperger se caracteriza por dificultad para la interacción social, obsesiones, patrones del habla particulares, pocas expresiones faciales y otras peculiaridades. Con frecuencia, los niños que lo padecen tienen dificultad para comprender el lenguaje corporal de otras personas.

¿Qué factores originan ambos diagnósticos? Son muy similares: se presentan en un 75% en el sexo masculino y un 25% en el femenino. Los factores de origen son principalmente intrauterinos o del momento del parto, debido a falta de oxígeno del feto, lo cual predice un funcionamiento atípico durante el desarrollo. Las áreas más afectadas corresponden a la amígdala, el hipocampo y la corteza, responsables del aprendizaje y las emociones. Las infecciones durante el embarazo también influyen en el origen de estos diagnósticos, lo que descarta en buena medida los factores externos y socioculturales en el desarrollo del niño.

Entre las características comunes a ambos diagnósticos destaca la dificultad en la interacción con sus pares y compañeros de colegio, siendo excéntricos en su vocabulario y comportamientos respecto a lo esperado para su edad.

También existen diferencias importantes entre el autismo y el síndrome de Asperger:

  • El autismo es perceptible entre los 2 y los 7 años de edad, cuando el niño entra a preescolar y se comprometen sus primeras áreas de desarrollo cognitivo; el síndrome de Asperger, en cambio, suele diagnosticarse en la preadolescencia o adolescencia, cuando se desarrolla el razonamiento lógico, ya que suele acompañarse de una capacidad intelectual por encima de lo normal.
  • En el lenguaje, los niños con autismo tienen retraso en el desarrollo del habla, mientras que quienes tienen Asperger poseen un vocabulario amplio, a veces incluso difícil de seguir por su nivel de conocimiento sobre temas de su interés específico.
  • A nivel motor, las personas con autismo pueden destacar en un deporte específico según su interés, mientras que en el Asperger suele haber torpeza en los movimientos, lo que puede generar frustración.
  • En la memoria, las personas con Asperger suelen ser aptas para almacenar muchos detalles y tener habilidad memorística y de repetición, aunque se les dificulte el análisis profundo y complejo.

Las personas con estos diagnósticos son adaptables a la sociedad, considerando algunas adecuaciones curriculares en su educación y conociendo los límites con los que no se sienten cómodas: lugares con mucho ruido, estadios o escenarios con aglomeraciones, o estimulación sensorial intensa. Es recomendable que cuenten con acompañamiento de terapia cognitivo-conductual, donde puedan equilibrarse y exteriorizar su ansiedad y preocupaciones para desenvolverse de la mejor manera.

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