¿Alguna vez te has sentido nervioso sin saber por qué? ¿Sientes que el corazón te palpita más rápido y te sudan las manos sin una razón aparente? ¿Te preocupa constantemente que algo trágico pueda pasar? O tal vez sobrepiensas las situaciones del día a día y sueles escuchar comentarios como “le das muchas vueltas al tema” o “te estás creando muchos escenarios”. Si te identificas con alguna de estas frases, puede ser que estés experimentando ansiedad.
Pero… ¿qué es la ansiedad? Últimamente escuchamos este tema cada vez más en redes sociales y en conversaciones con amigos o familiares, pero no siempre sabemos a qué se refieren cuando dicen “tengo ansiedad”.
Es normal sentir preocupación por temas como la salud, los estudios o el trabajo. Sin embargo, una preocupación constante por cosas del día a día, o preocuparte sin motivo aparente de forma excesiva, no es del todo saludable. Si sientes que vives en un estado constante de miedo y preocupación, puede que experimentes un trastorno de ansiedad generalizada, y esto puede afectar cómo llevas tu vida. Es importante informarnos para aprender a identificar si estamos experimentando ansiedad.
¿Sabías que un trastorno de ansiedad se puede manifestar en síntomas físicos como estos?
- Sudoración en las manos.
- Dificultad para respirar.
- Taquicardia.
- Temblores o tics (movimientos nerviosos).
- Malestar en el estómago.
- Dolores de cabeza constantes.
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Dificultad para concentrarte.
- Preocupación excesiva por actividades o situaciones diarias.
- Dificultad para relajarte.
- Cansancio todo el tiempo.
¿Qué la causa? La ansiedad puede tener razones distintas: puede ser que alguien en tu familia la haya experimentado, o que se trate de situaciones traumáticas o estresantes. Ten presente que sentir preocupación es normal siempre que no sea excesiva ni constante.
¿Cómo puedo tratarla? El trastorno de ansiedad puede tratarse si buscas y obtienes la ayuda adecuada y específica para ti. No existe una solución única para todos: lo que le ayuda a un amigo no siempre te ayudará a ti, por eso siempre es recomendable buscar ayuda profesional con psicólogos y especialistas en salud mental.
Si no puedes asistir con un médico o psicólogo de inmediato, hay hábitos que puedes implementar en tu vida que te ayudarán a manejar lo que sientes:
- Reduce la cafeína que consumes.
- Haz ejercicio constantemente.
- Realiza actividades que te hagan sentir bien y te saquen de la rutina.
- Practica meditación.
- Deja de usar dispositivos electrónicos al menos una hora antes de dormir.
- Practica mindfulness.
- Habla con amigos o familiares que te apoyen y te escuchen.
Tal vez tú no te sientas identificado con lo anterior, pero puedes pensar en alguien cercano que esté pasando por esto. Pregúntale cómo se siente e infórmate para poder ayudarlo, acompañándolo a crear hábitos saludables y a buscar ayuda profesional. Recuerda que está bien pedir ayuda: no hay salud sin salud mental. Cuida de tu cuerpo y de tu mente para construir tu mejor versión.